
... y nos tocará aguantar a los individuos que se jactan de ser "antinavideños". ¿Puede sostenerse esa postura tan contradictoria? ¿No sufre el individuo "antinavideño" remordimiento por estar traicionando su infancia? ¿Se apoya esta actitud en algún oscuro y oculto movimiento antiglobalización contra el que calumniar?
El caso es que llega la Navidad (toma mayúscula) y que los que intentamos disfrutarla -sabiendo y reconociendo que es un fenómeno mayoritariamente consumista-, tenemos que sufrir constantemente a estos
amargados (un insulto que "enoja" bastante), que creen en su rechazo una razón y un emblema para parecer distintos, independientes..., ¿intelectuales?
Invito a la celebración de una navidad laica o, para no joder a la derecha, una navidad "intermedia". ¿Qué es eso? Renunciar a la Misa del Gallo, pero no al botellón que se pueda organizar a la salida. No rondar el árbol de navidad (en minúsculas siempre que figure al lado de un árbol), pero sí hartarse de chocolatinas. Será sospechoso aquél que salga con el mismo peso de este año a punto de morir... Busquemos un término medio: una navidad crítica con El Corte Inglés (¡lo he nombrado, soy libre!), pero abierta al encuentro entre familiares y amigos y, joder, que hay días en que no se trabaja, no hay clases,... hay que aprovechar...
Andrés Villena
PD. Avezado lector con tiempo libre: sí, esto está escrito en la madrugada del 23. No luce el sol, no. Pero es que esto lo escribo ahora y no después, así que confórmate con el desfase de ocho horas que quedan para que sea de día y coincida el texto con el contexto.
PD. Avezado lector: ¡Feliz Navidad!